
Como un sincero homenaje
en tu día, por tu humana
labor, tu incondicional
entrega y tu noble tarea
sembradora de hombres.
Tú eres una hábil mente que dirige
una mano sutil y formadora
una sublime inteligencia que aconseja
un cerebro de luces que construye,
un espíritu noble que engrandece
y una alma de caracteres forjadora.
¡Nunca cambies maestro!,
no defraudes al joven que se moldea en tus manos;
al niño que a través de tus ojos ve el futuro.
Sé siempre corazón que guíe
a la savia nueva hacia la libertad;
faro que horade con su luz de ciencia
la densa oscuridad de la ignorancia.
Sé siempre así, maestro;
un venero de comprensión y de ternura;
una fuente perenne de humanismo;
un manantial inagotable de sapiencia;
una hoguera fundidora de cadenas;
una alma sembradora de inquietudes
y un corazón muy grande que proyecte,
en porvenir el sueño adolescente del alumno.
FELICIDADES MAESTRO




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