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«Nuestra primera vez, siempre las rosas» Poemas

 "Nuestra primera vez, siempre las rosas"  Poemas

Imagen: Infojardin

«Nuestra primera vez, siempre las rosas»

Nuestra primera vez tú te acercaste
como las rosas vuelan en sus tallos
y, sin decir palabra ni moverte,
me arrancaste los ojos con tus manos.

Luego fuiste veloz y los plantaste
con cuidado, en medio del jardín,
cogiéndole el sabor en cada instante
a tu forma de ser, siempre tan tuya.

La casa dibujaste de inmediato,
como quien pierde el tren definitivo,
para alcanzar la tierra y la promesa
de un nuevo continente sin destino.

Casi no quedó tiempo de más cosas.
Sobre nuestro papel así lo hiciste:
plantaste con amor allí mis rosas
y diste por bien hecha tu tarea.

Allí lo dibujaste con esmero.
Junto a las rosas rojas, con las rojas
y rosas amarillas, con las rojas
rosas blancas, mis ojos tú plantaste.

Y luego me miraste sin remedio
e hiciste que tomara con mis palmas,
en el mismo jardín y en el abrazo,
tus ojos de muchacha y los plantara.

Muy cerca de la casa dibujada,
tan cerca del jardín y de sus rojas
y rosas amarillas, con las rojas
rosas blancas, tus ojos yo planté.

Y abriendo un corazón en la colina,
tan próximo al papel y a las promesas
que habrá siempre un rincón en que la tinta
apenas deje huellas de dibujo.

Y el tiempo nos pasó sin dilaciones
en su germinación y en nuestros rostros
hacia el definitivo calendario
en que la vocación somos nosotros.

Crecieron nuestras hojas, nuestros tallos,
y fuimos floreciendo poco a poco:
de aroma nuestros pétalos se hincharon,
inflamados de luz y de cordura.

Y fuimos rosas plenas en la casa
que junto a la colina dibujamos,
junto a todas las rosas de colores,
el día en que sin ojos nos quedamos.

Y el tiempo, ya lo digo, paso a paso.
Sin dejarnos sus marcas ni señales,
andaba sus caminos por su lado,
dejándonos al margen de su ruta.

Y luego me dijiste: somos rosas;
y te abriste con pétalos y espinas.

Y añadiste: vendrá; es el momento.
Hoy vendrá nuestro amor a reemplazar
los ojos con que hicimos el milagro.

Manuel Pérez-Petit

(Este poema pertenece al libro inédito «El desierto».)

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