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El abandono del adulto mayor, verdad aplastante.

Hoy en día es cada vez mayor el número de adultos mayores que sufren abandono por parte de sus familias, que lleva a una soledad absoluta y, por desgracia, esta es una verdad aplastante, tal vez muchos cierren los ojos y den una y mil justificaciones para llevar a cabo este acto con las personas que una vez les dieron todo, vida, protección, amor, sustento y educación. No se trata de generalizar, pero está sucediendo en todo el Mundo y en todos los estratos sociales.

¿Qué es un Adulto Mayor?

La edad en la que se considera a un humano como Adulto Mayor varía de país en país, pero está en un promedio entre los 60 y 70 años. La ONU considera a los de 60 años como Adultos mayores, a los de 75 años como viejos o ancianos, y a partir de los 90 años los considera como grandes viejos o longevos. 

Y considerando los datos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la población de personas mayores de 65 años está aumentando rápidamente a nivel mundial, mucho más que otros segmentos poblacionales, es decir, hay menos nacimientos, por lo que va aumentando el número de personas viejas y, según el Informe de «perspectivas de la Población Mundial 2019», – «en 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años (16%), más que la proporción actual de una de cada 11 en este 2019 (9%). Para 2050, una de cada cuatro personas que viven en Europa y América del Norte podría tener 65 años o más. En 2018, por primera vez en la historia, las personas de 65 años o más superaron en número a los niños menores de cinco años en todo el mundo. Se estima que el número de personas de 80 años o más se triplicará, de 143 millones en 2019 a 426 millones en 2050».

¿Qué se considera abandono del Adulto Mayor y cuáles son las principales causas?

En casi todo el mundo el abandono del Adulto Mayor es considerado como maltrato y está penado por la Ley. El abandono de una persona mayor va desde la discriminación, violencia, abandono, falta de respeto, maltrato físico y la exclusión, que a la par vulnera sus derechos y repercute en su calidad de vida.

El abandono y el maltrato del adulto mayor se da en varios ámbitos, desde el hogar, un asilo o el más ruin de todos, la calle, esto ha aumentado el número de indigentes adultos que alguna vez tuvieron casa y familia, es ahí cuando la tristeza y la soledad es aún más aplastante.

La International Network for the Prevention of Elder Abuse (INPEA, 1997), nos dice que dentro de las principales necesidades se encuentran las siguientes: a) No proveer alimentos, ropa limpia, un lugar seguro, atención médica e higiene personal. b) Privar a la persona de contacto social. c) No impedir los daños físicos. d) No prestar la supervisión adecuada.

Una de las principales causas del abandono y posterior soledad del adulto mayor es porque se le estigmatiza como persona improductiva y/o enferma, y los relegan como si fueran objetos haciendo de ellos un grupo vulnerable. Es aquí en donde deben de anteponerse los valores, la educación y el respeto hacia las personas que envejecen, algo que es tan natural como la vida misma.

El abandono del adulto mayor lo lleva a una solead forzada, no deseada.

Escribir este post me llevó a una obra de arte, una escultura que es un ícono de la Soledad del Adulto Mayor, ésta se encuentra en Bilbao, España, y fue realizada magistralmente en todos sus aspectos por el artista mexicano Rubén Orozco.

La escultura hiperrealista realizada a tamaño natural por Rubén Orozco, a la que tituló: «La última persona fallecida en soledad» representa la «invisible soledad» que sufren muchas personas mayores en estos tiempos, muchas veces sólo por su condición de viejos, se encuentra «sentada» en un banco del Paseo del Arenal en Bilbao, España, lleva un reloj entre las manos, alusión al inevitable paso del tiempo. La modelo del artista es una mujer española de 89 años.

Escultura «La última persona fallecida en soledad» Rubén Orozco

El artista dice que: «La intención era captar la pura tristeza, la soledad en la pieza, pero al conocer a Mercedes y viendo sus características decidí que la escultura tuviera dos expresiones: tristeza y empatía, que cuando caminas frente a la escultura la ves triste, pero si te acercas ves un rostro más empático y más tranquilo», explica.

Lo que ha provocado esta escultura es mover un poco la conciencia de aquéllos que abandonan dentro o fuera de sus hogares a las personas mayores. Y recordar la formación que se tuvo tanto de valores como educacional.

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